La responsabilidad en el ciclo de mejora continua.
Sin asumir nuestra responsabilidad en el resultado, no es posible la mejora continua.
Me gusta comparar la gestión por procesos con un vehículo. En esta metáfora, TOC, la Teoría de las Restricciones de Goldratt, haría el papel de la dirección; la selección de la principal restricción al rendimiento del proceso dirigiría nuestras acciones. Siguiendo con la metáfora mecánica, el ciclo PDCA de Deming (Plan, Do, Check, Act) representaría el motor del proceso, mientras que SCRUM sería el turboalimentador que añade un extra de potencia.
Pues bien, ¿cuál sería el aceite en esta metáfora?
En nuestro post anterior hablábamos de que los valores están de moda y definíamos el principal grupo de valores que facilitan, engrasan, las relaciones humanas. Pues bien, la responsabilidad es otro valor fundamental, el aceite, de la metáfora inicial. Sin la responsabilidad el motor de la mejora contínua, el ciclo PDCA, se bloquea, gripa. Me explicaré.
Fijémonos en la fase de actuar, esto es, de modificar nuestro comportamiento en la búsqueda de la mejora.
Modificar nuestro comportamiento, mejorar la forma en que hacemos las cosas, implica asumir la responsabilidad de nuestras decisiones. Implica asumir que nuestras decisiones no siempre son las mejores, que todo lo que hacemos es susceptible de mejora. Responsabilizarse implica tener la vista puesta en nuestros actos, interpretar las situaciones como consecuencia de nuestras decisiones.
Aunque es evidente que los resultados que obtenemos no dependen únicamente de lo que hacemos, nuestro comportamiento es lo único que podemos cambiar, y este cambio es el impulsor de la mejora contínua.
Ante cualquier circunstancia insatisfactoria, por ejemplo al comparar nuestra cifra de ventas con la cifra que nos hubiera gustado obtener, podemos realizar diversos tipos de juicios. Podemos enfocar estos juicios a las circunstancias externas que nos han podido impedir que cumplamos nuestros objetivos. Otros, pueden enfocarse a la efectividad de nuestras acciones. Todas ellas pueden ser ciertas, sin embargo, las que se centran en nuestro comportamiento son las únicas que nos van a permitir actuar al respecto. Centrarse en las circunstancias externas impiden la fase más importante del ciclo de mejora contínua, el cambio, sin el cual, por definición, la mejora es imposible.
Si quisierais profundizar en el concepto de la responsabilidad os recomiendo que leais a Fred Kofman en Metamanagement o bien en La empresa consciente.
Y no dudes en contactar con nosotros si prefieres que os acompañemos en la puesta en práctica, o el impulso, de un proceso efectivo de mejora contínua.